Desmentir a la prensa es una tarea titánica, es como ese boxeador que se ha pasado la mayor parte de la pelea arrinconado en la esquina recibiendo una tormenta de golpes del rival y apenas reacciona, no hay mérito en ello, a no ser que con un puñetazo tumbe al otro boxeador, la pelea está perdida, es una estrategia.

Veamos un ejemplo real de un periódico de Quito, lea el texto de la foto arriba; los periódicos en el país y algunos medios audiovisuales crearon espacios para corregir sus errores, esto antes que se apruebe la aporreada Ley de Comunicación (otro ejemplo de arrinconar contra las cuerdas que ya revisaremos), como se puede leer en el primer párrafo es una paradoja digna del brillante matemático francés Henry Poncairé: En la columna NUESTROS ERRORES se explica que “en la columna NUESTROS ERRORES” del día anterior cometieron un error al explicar que habían puesto una nota sobre dos errores que cometieron al cambiar el nombre de una institución.

No, no es broma, es una paradoja de la semántica, la columna para corregir errores también contiene errores, es decir vamos a esos juegos interminables que les gustan a los filósofos para atrapar incautos.

Pero lo grave es que no se responsabilizan del daño que pudiera causar su primer error sino que para dejar su conciencia tranquila, aclaran el error que cometieron en la columna de errores, publicando en la columna de errores del otro día y todo queda en paz.

Insisto no es broma, así nos tratan, eso somos para esos medios: clientes que sabrán perdonar los errores porque se los publicó en una columna específica que de hecho debe tener muy pocos lectores porque creo que a muy pocos les interesará comprar un periódico, ver un noticiero de televisión o escuchar un programa de radio y prestarle atención especialmente o ir directamente a la página donde está la minúscula columna de NUESTROS ERRORES; habría que ser masoquista para hacer eso.

Sin embargo los medios de comunicación, ahora que está aprobada la ley, tienen una responsabilidad ulterior, es decir, aclaren como aclaren hay responsabilidad tanto del emisor como del medio, responsabilidad que implica sanciones aprobadas en la ley y los reglamentos.

Por esto no quieren la ley, por esto quieren derogar la ley, por eso los candidatos de la derecha política ofrecen como acción heroica acabar con este “engendro” pero lo que no entienden es que solo los delincuentes no quieren ley o la evaden aprovechándose de la gente de su tierra sufrida y aguantadora.

Entonces la lucha contra la mentira de la prensa basura, como se la ha tildado en varios países como Perú, es tenebrosa porque además, con o sin ley, siguen desde las redes llenando su cloaca para salpicar a todos y generalizar ese terminajo que los políticos corruptos de la partidocracia nos vendieron a través de sus medios: El Ecuador es uno de los países más corruptos del mundo… pero lo decían los corruptos; y, los ciudadanos reconocían la cloaca política y se alejaban, lo que, vaya demostración, alejaba a la política del control ciudadano: Negocio redondo.

Lo poco que no quieren entender estos defensores de la ausencia de la ley es que cuando no había Ley de Comunicación se podía conseguir el cierre de un medio o su clausura con la simple orden de un Intendente de Policía, es decir una autoridad inferior; es más, si se ponía un juicio a un periodista por calumnia o injuria era más drástica la sanción que la que tiene hoy la Ley de Comunicación, eso no entienden.

Se consiguió perseguir a los periodistas de forma indolente a través del Código Penal cuando no había Ley de Comunicación, porque, y es lo que no dicen, esta ley prohíbe las clausuras, totalmente y defiende la estabilidad laboral. O sea, farsantes es lo que son.

Nuestra responsabilidad es pasar ahora al ataque, salir de las cuerdas, cuestionar la moral de esos medios, en verdad no son los periodistas, ellos y ellas como tontos útiles o carne de cañón dan la cara y no les importa su moral ni su dignidad mientras estén bien maquillados y peinados, su capacidad no da para más sino para ser parlantes chillones de una estrategia de medios anclados a los intereses de grupos económicos poderosos que ya escogieron candidato presidencial y bando político.

Los periodistas de ese bando, por lo tanto, no son 4pelagatos, simplemente son 4pendejos que cobran sin importar de donde provienen las 30 monedas de plata con las que comen.

Edison Miño
Atuntaqueño, comunicador social, escritor y ensayista. Ha publicado 10 libros de historia política del Ecuador, una novela y varios cuentos. Fue secretario de la Comisión de Educación, Cultura y Deporte, asesor de varias comisiones legislativas y fundador de la Dirección de Participación Ciudadana durante sus 30 años de servicio en la Asamblea Nacional. Enamorado de la radiodifusión, libretista y columnista. Miembro y fundador del colectivo de comunicadores Espejo Libertario.

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