Los ecuatorianos hemos vivido bajo tensión política y económica desde básicamente los inicios del la colonización. No fue hasta inicios del siglo XIX en donde luego de un proceso emancipador liderado por un grupo de criollos que culminó en 1830, que los ecuatorianos nos creímos república independiente.

Si bien las arduas batallas que llegaron a su clímax en 1822 sirvieron para dejar atrás el yugo opresor de las fuerzas españolas y nos condujeron a lo que finalmente emergió como la República del Ecuador en 1830, no todo ha sido independencia desde aquel entonces.

Es que si, el Ecuador un país mega biodiverso que fácilmente puede ser autosustentable, se subió al ultimo vagón del tren del progreso, donde los commodities rigen el mercado internacional de valores, convirtiéndonos como a muchos países con industrialización tardía, en exportadores de materias primas no renovables e importadores de productos con alto valor agregado.

Como en la mayoría de los países en vías de desarrollo, la pobreza y la falta de educación son ingredientes principales de esta amalgama de factores que ejercen una suerte de grillete y nos impide avanzar con fluidez por la senda de nuestra mas reciente gesta, la batalla por la independencia cognitiva y económica.

Esta lucha que debió empezar décadas atrás, cimentando las bases del progreso que incluyen la diversificación de la educación, el fomento de la investigación científica aplicada, el incentivo a la industria local y al diversificación de nuestras exportaciones nunca antes despegó. El Ecuador, un país con industrialización tardía, un boom petrolero de los 70 que mato la necesidad de innovar y las malas políticas publicas en temas de inversión son en gran parte responsables de las crisis económicas que el país ha experimentado históricamente.

El Ecuador de antes no invertía como debió, en temas trascendentales como la Investigación científica, el desarrollo tecnológico o inclusive la educación superior de calidad. Es que los números no mienten, si entramos a la información disponible en la SENESCYT, la inversión en talento humano, en educación básica o la inversión total destinada a Investigación y desarrollo, fue prácticamente nula en gobiernos anteriores.

Es la verdad, siempre nos preocupa pagar la deuda externa, de atender inequitativamente a la función ejecutiva (Banco Central y sus sueldos dorados) o de tratar de cumplir con las obras ofrecidas en campaña electoral, sin embargo, nunca se destinaron los recursos necesarios para mejorar la Educación superior, la Inversión en talento Humano o el desarrollo tecnológico del país.

En este sentido y si algo hay que destacar del actual régimen es su preocupación por el sistema de educación superior y sistema nacional de investigación y desarrollo (I+D). En este gobierno se ha invertido mas en I+D que en todos los anteriores juntos, con números que van desde inversiones ínfimas acorde al PIB menor al 0.05% para el 2002 hasta llegar casi al 0.8% del PIB en 2014.

Convertirnos en el país que mas invierte en I+D de Latinoamérica es muy plausible. Esto ha permitido que muchas universidades publicas y privadas se esfuercen día a día en mejorar sus competencias el momento de acreditarse. Por otro lado el numero de proyectos de investigación financiados por el Estado ha aumentado considerablemente, siendo estos aprobados siempre y cuando respondan a una necesidad local y contribuyan de forma directa a mejor la calidad de vida de los ecuatorianos.

En un país importador por excelencia, fomentar la innovación, el desarrollo tecnológico y la formación academia es fundamental. Gente capacitada podrá trabajar en proyectos que empiecen a generar vienes con valor agregado. Por instancia, el Ecuador ya exporta software o el mundialmente conocido chocolate fino de aroma. Estos dos ejemplos van de la mano de lo que generar nuevo conocimiento ( diseño de un programa digital o del mejoramiento genético de la semilla por parte del INIAP) puede hacer.

Si bien esto es claro hasta para el mas obtuso de los políticos, en la actual contienda electoral ninguno de los tantos presidenciables topa el tema. Todos hablan del mercado y como este debe ser libre, abierto para todos, sin impuestos. Ellos ven al capital como la única forma de superar la pobreza, el subdesarrollo y el tercer-mundismo.

Es cuestión de escuchar a la gente y sus quejas, todos quieren comprar llantas de auto en el país vecino por que cuestan la mitad o comprar la ropa de marca que tanto nos gusta por que cuesta tres veces menos. Si bien todos queremos cuidar el bolsillo, es importante entender que el abrir las fronteras comerciales de cualquier tipo y reducir los impuestos, solo beneficia temporalmente al consumidor, afectando prolongadamente al productor local, a ese que vive en un país dolarizado, caro y para colmo tiene vecinos baratos con capacidad de devaluar.

Si bien las acciones proteccionistas del gobierno en temas comerciales han logrado parar una crisis que pudo ahondarse como lo ha hecho en países símiles, una crisis que depende en gran medida de esa dependencia económica que tenemos por el petróleo y las materias primas no renovables estará siempre a la vuelta de la esquina sino logramos superar la dependencia cognitiva y económica que tenemos.

Basado en las cifras oficiales, mas de 10 mil becarios estudian en las mejores universidades del mundo y son ellos quienes tendrán la responsabilidad de contribuir al progreso del país, en sus empresas, sus negocios, Universidades y demás centros donde se puede generar bienes con valor agregado.

De este tema tan vital para el desarrollo del país nada se ha topado entre los actuales candidatos a presidentes del Ecuador. Alguno dijo que cerraría las SENESCYT sin aportar al debate de quien ocupara su lugar o como superaremos la dependencia económica del país. La otra decena de pre-candidatos ni siquiera ha topado el tema.

Si el Ecuador vive un momento de coyuntura en muchos temas como el fútbol, la política o las redes sociales, parece que el del cambio de la matriz productiva a través de la innovación, el desarrollo tecnológico y el conocimiento no están dentro de su lista de prioridades.

Nuevamente, los candidatos presidenciales y toda la bancada opositora al oficialismo excluyen temas trascendentales, basan sus futuros planes de gobierno en destruir todo lo alcanzado y criticar todo lo logrado , sin embargo se olvidan de decirnos como lo harán, teniendo como único argumento dentro de su discurso de campana al aperturismo comercial.

Esteban Ortiz
Ecuatoriano, Progresista, de izquierda moderna y moderada, ecologista contumaz, amante de la naturaleza, el Ecuador, Quito y en sus tiempos libres se dedica a la medicina y a la investigación. Formado académicamente en Ecuador, Canadá, USA, actualmente realiza el Doctorado en Biomedicina en Barcelona, España.Es un Salubrista ad hoc, defensor de la teoría de desarrollo económico basado en el Conocimiento. Habla de política cuando es necesario, defiende la verdad y trata de ser objetivo, le cabrea la corrupción, las injusticias y la desmemoria colectiva.

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