El científico Carl Sagan, padre de la serie de divulgación científica Cosmos que logró convocar a millones de personas en el mundo para conocer y admirar el Universo y su funcionamiento de forma sencilla y directa, propuso en la NASA enviar en la misión de exploración espacial Pionner de la década de los 70 del siglo pasado, un mensaje en el que describía nuestro planeta y a nosotros particularmente para el caso de que en esas extraordinarias oportunidades una nave extraterrestre que se encontrara en las cercanías supiera quienes somos, dónde estamos y cómo somos.

La gráfica que encabeza este artículo fue el mensaje enviado en una placa de oro y platino grabada con varios elementos químicos y físicos que describen nuestro funcionamiento y dos personas, una de cada sexo, para mostrar como somos.

Al científico se le ocurrió colocar el brazo derecho del hombre a manera de saludo y como gesto de no agresión pero eso entre nosotros, lo que desató un amplísimo debate con todo rigor que llegó incluso a recibir amenazas de muerte al acosado científico por su trabajo.

El debate se salió de control y fue a parar en manos de la religión, la astrología y hasta la defensa de los animales; el primer argumento fue el de cuestionar la desnudez de la pareja, porque muy pocos habitantes del planeta viven sin ropa, el segundo fue el brazo levantado que, según un amplio criterio, habría mostrado a los extraterrestres a un hombre con el brazo levantado en forma permanente y así esperarían vernos, lo que hasta causó gracia; el tercero fue cuestionar la raza de los dibujos; y, claro, no faltó quien preguntó dónde está Dios.

La experiencia fue traumática para Sagan y su equipo, no obstante el mensaje original como se ve en la gráfica sigue volando en el espacio sin que hasta el momento tengamos indicios de que alguien o algo la encontró y menos la entendió; y, como él mismo Sagan lo predijo, no lo tendremos; es muy improbable que nos encontremos por casualidad con mensajeros de otros universos paseando por aquí cerca.

El fondo de este relato es buscar llegar al concepto de mensaje, este es la esencia de la comunicación, el mensaje y su lenguaje, la importancia que tiene cuando elaboramos un mensaje para ser transmitido donde sea y como sea, ahí está el detalle como diría Cantinflas, el cual sin decir nada coherente, decía, hasta el punto que la Academia aceptó su verbo: cantinflear.

He aquí la inmensa responsabilidad de cuando emitimos un mensaje, cuando le bañamos de verdad y objetividad; y, he aquí que el mensaje manipulado y manoseado por intereses puede también provocar un inmenso daño a la sociedad, como sostiene Chomsky.

De hecho Chomsky anunció hace pocas semanas que se comprobó físicamente la veracidad de su teoría en estudios científicos sobre que la especie humana es la única de este planeta que ya tiene incluido en su cerebro el mecanismo mediante el cual podemos aprender los lenguajes, a diferencia de las propuestas antes vigentes que justificaban el criterio desde Aristóteles que eso se debía a la educación.

Por lo tanto y corroborando al maestro de la semiótica Umberto Eco, todo mensaje tiene una intención, todo mensaje es un símbolo en sí; por ello es que en la Edad Media se difundió la tesis de que era necesario matar al mensajero para evitar el mensaje y por lo tanto cambiar la realidad.

Otro mensaje que cambió la historia de América conquistada por España fue el que le llevaron sus hombres a Moctezuma cuando este los envío a saludar a Hernán Cortés; al regresar le contaron los detalles de los visitantes pero no pudieron explicar el caballo, como símbolo no tenían un referente y entonces se les ocurrió que la forma de hacerle comprender a su Emperador el concepto era compararle con el venado, el dócil cuadrúpedo que ellos si conocían; y, claro, el Emperador no le dio la importancia que iba a tener en la conquista de nuestros territorios y el dominio salvaje sobre nuestros pueblos.

El mensaje es el núcleo fundamental de la comunicación, es una responsabilidad, tanto que Mao Tse Tung, el mayor difusor y proponente de los periódicos murales como comunicación alternativa en su gigantesca China, decía que la comunicación es entender quién comunica a quién; por ello y por esta responsabilidad quiero preguntar: qué mensaje enviarías hoy al espacio para describirnos.

Edison Miño
Atuntaqueño, comunicador social, escritor y ensayista. Ha publicado 10 libros de historia política del Ecuador, una novela y varios cuentos. Fue secretario de la Comisión de Educación, Cultura y Deporte, asesor de varias comisiones legislativas y fundador de la Dirección de Participación Ciudadana durante sus 30 años de servicio en la Asamblea Nacional. Enamorado de la radiodifusión, libretista y columnista. Miembro y fundador del colectivo de comunicadores Espejo Libertario.

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