Los sectores reaccionarios han ensayado todo tipo de tácticas para obtener el poder político. La historia del siglo XX en América Latina nos enseña que la derecha utilizó la violencia y la fuerza militar para la instauración de dictaduras y la eliminación de lo que denominaban como el “enemigo interno”, es decir toda organización vinculada con ideales comunistas, socialistas o de transformación social.

El filósofo político Enrique Dussel (2006) ha reflexionado acerca del poder despótico y la destrucción de lo político. Afirma lo siguiente: el que ostenta la pura fuerza, la violencia, el ejercicio del dominio despótico o aparentemente legítimo (como en la descripción del poder en M. Weber), es un poder fetichizado, desnaturalizado, espurio, que aunque se llame poder consiste por el contrario en una violencia destructora de lo político.

En pleno siglo XXI, resulta evidente que las derechas han innovado las técnicas para la instauración de su dominio despótico: guerras económicas y financieras, cruzadas mediáticas, agitación de las calles y ejecución de golpes parlamento-judiciales, entre otros. La reciente y perversa destitución de la Presidenta del Brasil, Dilma Rousseff, demuestra el guión que siguen paso a paso los nuevos golpes a la soberanía popular. Como dice Pablo Gentili (2016): la función pedagógica de este golpe es desestimular, intimidar y amenazar a todos los que se atrevan a luchar por una sociedad más justa.

 

photo470791985908787408

En el campo del análisis político se ha definido como “neo-golpismo” a las nuevas técnicas para llevar a cabo los Golpes de Estado disfrazados de un discurso democrático e institucional. Tokatlian (2014) afirma que: los golpistas del pasado y los actuales abrazan, con discursos retóricamente distintos pero sustantivamente idénticos, el llamado “cambio de régimen”. Las principales armas del neogolpismo son los curules y votos parlamentarios, los martillos y las balanzas de la supuesta justicia, los televisores, radios y redes sociales, y finalmente, también los serruchos y la compra de conciencias.

Aquí surgen algunas interrogantes. ¿Se puede explicar todo solamente desde la estrategia del adversario? ¿O es que también han fallado algunos elementos en los gobiernos progresistas? No se puede dejar de observar que también las propias debilidades y contradicciones al interior de los gobiernos progresistas han incrementado las posibilidades para el fortalecimiento de las fuerzas de la derecha a nivel regional.

Entre los elementos que más afectaron, fue que los gobiernos progresistas no lograron aprovechar el momento cúspide para la integración regional, sobre todo en el aspecto económico y financiero de cara a la disputa de los mercados internacionales, progresivo alejamiento con las organizaciones y movimientos sociales históricos e incomprensión de las nuevas dinámicas organizativas, disputas al interior de los partidos y movimientos políticos progresistas, subestimación de los adversarios y en muchos casos, existió una evidente infiltración de sectores conservadores en el círculo íntimo del poder.

Los candidatos del frente progresista para la futura contienda electoral deben tener en cuenta los elementos señalados. No hay que olvidar que la propia Constitución del Ecuador (2008) contempla algunas causales para revocar el mandato o destituir al Presidente electo, las mismas que podrían forzarse para un posible golpe parlamentario. Entre las principales causales se encuentran las siguientes: declarar la incapacidad física o mental inhabilitante para ejercer el cargo, arrogación de funciones ajenas a su competencia, crisis política y grave conmoción interna, enjuiciamiento político, entre otras.

En conclusión, resulta fundamental que las fuerzas progresistas y de izquierda ecuatoriana reconozcan lo que verdaderamente está en juego y el peligro de subestimar al adversario. De igual manera es importante tener una lectura regional y aprender acerca de lo que está sucediendo en los países hermanos. Para combatir las “serruchadas de piso”, es central la promoción de cuadros coherentes e ideológicos que no se presten a los juegos desleales de las prebendas o la aspiración narcisista del poder. Frente a la violencia destructora de lo político, más resistencia, fuerza social y conciencia crítica.

Nicolás Reyes Morales
Nació en 1987, ecuatoriano por su familia paterna, chileno por su familia materna refugiada en el Ecuador a causa del Golpe (11.Sep.1973) y la Dictadura Militar en Chile. Mano diestra para la escritura, ideas zurdas para el pensamiento político. Graduado en Psicología (PUCE) y Egresado de la Especialización en Planificación y Gestión de Políticas Sociales (UBA). Cuenta con experiencia de trabajo en temas sociales (violencia, derechos humanos, grupos de atención prioritaria), políticos (participación ciudadana, democracia, formación política) y culturales.

Deja un Comentario

  • (no será público)