En el marco del III Encuentro Latinoamericano Progresista, la condecoración Manuela Sáenz otorgada por la Asamblea Nacional a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner ha sido objeto de todo tipo de elucubraciones como si se tratara de una producción de House Of Cards con un mal director y un bajo presupuesto.

La condecoración en cuestión es un reconocimiento que la Asamblea Nacional del Ecuador otorga a las jefas y ex jefas de Estado, presidentas y ex presidentas de Parlamentos, por su liderazgo, labor política y convicción social.

Si de enfoques de democracia institucional se trata, la trayectoria de Cristina se remonta a 1989 cuando fue electa Diputada Provincial en la provincia de Santa Cruz, cargo para el que fue reelecta en 1993. En el año 1995 ingresó al Senado Nacional en representación de Santa Cruz. En 1997 renunció a su cargo de senadora para ser electa diputada nacional y en 2001 fue electa otra vez senadora. En las elecciones legislativas de 2005, durante la presidencia de Néstor Kirchner, fue elegida senadora de la provincia de Buenos Aires por el Frente para la Victoria. Y en 2007, se convirtió en la primera presidenta electa de Argentina tras ganar las elecciones con el 45, 29 % de los votos. Fue reelecta en 2011 tras ganar en 23 de las 24 provincias con un caudal de votos de 54,11%.

Y si los mecanismos de la democracia formal y la elección popular no bastaran para convencer a algún seudoanalista que desde los Andes procura conocer a cabalidad la coyuntura argentina, basta con recordar (le) los logros más significativos del gobierno de la presidenta Fernández: si en 2003, la jubilación mínima era solo de $61,26 en 2015 hacia el final del período presidencial era de $4299.

El país del hambre, la crisis y la exclusión que dejaron los gobiernos neoliberales tenía una tasa del 17,3% de desempleo que para el 2014 había descendido al 6,9%. Mientras que la pobreza pasó del 54 % al 4, 7 % en 2013. Y algo tenemos en común con el Ecuador: junto con Brasil fuimos los tres países que más redujeron la informalidad de los asalariados de toda América Latina. Y aunque el Papa es argentino, estas cifras no fueron un milagro. Por el contrario, fueron el resultado de una política pública exitosa, basada en la justicia y en la equidad social con el objetivo de restituir derechos a todos aquellos que durante los años de la pesadilla neoliberal quedaron en los márgenes de la sociedad e invisibilizados para el Estado.

Tal vez estos sectores reaccionarios a la condecoración, se sientan más identificados con la actual gestión macrista, que acaba de reconocer que el 32 % de argentinos se encuentra bajo la línea de pobreza. ¿Producto de la “pesada herencia”? ¿O producto de una decisión de beneficiar a los grupos de intereses concentrados en detrimento del pueblo argentino? O capaz la prensa ecuatoriana esté interesada en condecorar a Macri. ¿Será que existe un premio por haber emitido más deuda en los mercados internacionales en un semestre que en doce años de la gestión kirchnerista? O tal exista un premio por el aumento del 400 % en la tarifa del gas.

¿O será que las condecoraciones son válidas para personajes como Pinochet cuya dictadura dejó más de 3000 muertos? Los mismos que hoy se cuestionan la entrega de la condecoración, avalaron con su silencio cómplice la entrega de reconocimiento por parte de Ecuador a un personaje tan oscuro de la historia chilena como lo es Pinochet.

Flor Pagliarone
Entre Argentina y Ecuador. Licenciada en Ciencia Política por la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Río Cuarto (Córdoba- Argentina). Magister en Ciencia Política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO – Ecuador). Apasionada de la política latinoamericana. Participó como Ayudante de Segunda Ad Honorem en diferentes cátedras de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Fue Becaria y Asistente de Investigación del Departamento Estudios Políticos de FLACSO. Es Miembro e Investigadora del Observatorio de Coyuntura del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG). En los últimos años, escribió diversos capítulos de libros y artículos referidos a la coyuntura y a los movimientos políticos de la región.

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