Como era de esperarse, la escena política guayaca nos presenta en esta ocasión un entremés al estilo socialcistiano. Ahora que todos calientan motores para las elecciones del 2017, la cara visible de la política municipal, ofrece una rueda moscovita y la promesa de un parque de ensueños en el sitio donde funciona el actual aeropuerto de Guayaquil. Parece que ser “verde” ecologista apunta a captar el voto juvenil y del ciudadano conciente de Guayaquil (voto que se encuentra entre los neutros). Como zorro político, el Alcalde Nebot sabe reconocer sus falencias (puertas adentro de su muy íntimo sentido común) y cual consabida maniobra retórica, se va apropiando del discurso del ambientalismo, siendo su práctica municipal totalmente anti-ecológica.

Empezaré recordando que el Índice de Verde Urbano[1] de esta provincia, está por debajo del rango recomendado por la Organización Mundial de la Salud que es entre 9,00 y 12m2 por habitante. Según versiones extraoficiales, el índice de Guayaquil rondaba los 2m2 por habitante. A pesar de los grandes esfuerzos del Gobierno Nacional, con el Parque Samanes que suman 379 hectáreas de áreas verdes, así como el aprovechamiento que ahora tenemos de la Isla Santay, el indicador se ha elevado a 7m2 por habitante. Pero eso no es suficiente.

Por lo general, este tipo de discurso de la derecha, también viene acompañado de la creación artificial de organizaciones de la sociedad civil, que dicen luchar por el planeta o la reforestación. Ahí el papel de los medios de comunicación es apagar la voz de las demandas sociales, a través de noticias “positivas” cuyos titulares rezan: “Fundación tal reforesta las vías con el apoyo del Alcalde cual”. En ese momento, el actor social o cholo quejumbroso (así llamado por el establishment) es reemplazado por alguna figurita de tv que aparece salvando el mundo en una selfie que se viraliza por las redes sociales.

Para muestra, un botón

A principios de 2015, el Cabildo había ordenado la tala de 44 árboles de la Avenida Nicasio Safadi, en el tradicional barrio de la Atarazana, sin consultar con sus moradores. Estos árboles habían crecido durante 50 años y eran parte del paisaje fresco y de sombra de esa avenida transitada. Este hecho despertó la idignación ciudadana. La gran movilización sulfuraba los oídos más apáticos de la urbe y las redes sociales se plagaban de memes por la muerte de los árboles, cual especie en extinción. Se hicieron foros, plantones y acciones mediáticas que evidenciaron la demanda por un ambiente sano. La respuesta del burgomaestre era que por razones técnicas los árboles serían trasplantados a otra parte.

Recordemos que luego del escándalo de los árboles, aparecieron grupos ambientalistas con financiamiento propio y gran cobertura en medios. Sembraban árboles, se tomaban la foto auspiciados por Claro, con el apoyo del Municipio de Guayaquil. Acto seguido, Nebot anunciaba Guayaquil como sede de los Premios Latinoamérica Verde, en reconocimiento a su “gran labor” por el medio ambiente, y le echaba tierra al asunto. Sin embargo, nueve meses después le pregunto al señor Nebot: ¿Dónde fueron trasplantados los árboles que usted prometió en su tuit publicado en diario El Universo, el martes 8 de diciembre de 2015?[2] ¿Por qué razón si en la misma noticia justificaba la tala por un problema técnico, no reemplazaron los árboles de la Atarazana por otra especie que produjera oxígeno y sombra? Como morador del sector de la Av. Nicasio Safadi, ahora veo puro cemento en el lugar de los extintos árboles.

Muy oportuna pero anticipadamente, ha anunciado la planificación de la construcción de un parque de 80 hectáreas para el 2024, repito, para el 2024. ¿Será que piensa postergar la demanda ambiental para esa fecha? El calor en esta ciudad no se aguanta para tanto, peor en la Metrovía.

Pero son tiempos electorales, debería decirnos algo más para comer el cuento. Está mal ensayado el guión para su calidad de actor y este público indignado que no le creerá por más tiempo. O es que ya tiene preparada la consabida maniobra en el teatro electorero.

¡Primera llamada!

Voten por PS-XXX. El adalid de la ecología, aprovechará la oportunidad de que Ecuador será la sede de la Conferencia Mundial para la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sustentable, para vender su modelo dechado de virtudes. Con eso y más palmeritas dejará contentos a muchos que lo aplauden. A lo mejor, con algún palanqueo en la ONU facilitado por la prensa mercantilista, hasta podría tener una ponencia en Habitat III.

En ese contexto, más allá de la euforia de los cerebros insolados por la canícula de Guayaquil, deberíamos cuestionar el modelo de ciudad que nos han vendido por más de veinte años. Debatamos, abramos la academia para proponer soluciones. Aunque la crítica es necesaria, también existen en Guayaquil organizaciones y colectivos que apuestan a un nuevo modelo de ciudad que contempla la justicia social y ambiental (Iniciativa Guayaquil, Cerros Vivos, Ciudad Viva) por mencionar algunos de ellos.

Como sé que este debate no llegará al Cabildo, esperemos que si acaso consiguen esa ponencia, deberían tomar nota de lo siguiente: la contaminación del Estero Salado y la ría Guayas; los parques enjaulados y la deforestación urbana; las ciclovías y la movilidad; el trabajo informal y la represión cultural; el manejo sustentable de desechos; son temas no menores por retomar en el debate de Habitat III.

 

[1] El índice verde urbano es la cantidad de áreas verdes urbanas en donde predomina vegetación y elementos naturales del entorno dentro del territorio, dividido para el número de habitantes de las zonas urbanas. Los datos más recientes son del 2012-INEC. En este estudio se excluye el cantón Guayaquil, porque el municipio no brindó la información para su levantamiento.

[2] Ver noticia en: http://www.eluniverso.com/noticias/2015/12/08/nota/5287335/44-arboles-atarazana-seran-replanteados-otros-sectores-guayaquil

Andrés Williams
Comunicador de formación, político de profesión. Vinculado a las causas sociales y el activismo internacionalista. Viaja por todo el país impulsando la Revolución Ecológica. En su trabajo, ha asesorado a varias instituciones del Estado en políticas públicas y empoderamiento. De tanto en tanto olvida el zoon politikón, para dar un paseo por el mundo de la literatura y los juegos junto a su hija Naya Libertad.

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