Quizá para muchos ecuatorianos el periodista argentino, Jorge Ernesto Lanata,  recientemente condecorado por el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, pase desapercibido, sin miramientos, sin importancia, sin nada, pero vale dar a conocer a la opinión púbica la triste y negra historia de este particular personaje que en su país lo conocen como ´La rata´.

Jorge Ernesto Lanata pertenece a esa reducida sociedad de periodistas que se formaron apadrinados por el establishment, aquellos que se criaron bajo el poder oligárquico que gobernaba para las élites y que, como sucede en nuestro país, perdieron todos sus privilegios cuando el pueblo llevó al poder a la nueva era de Presidentes progresistas, algo jamás perdonado por esta reducida sociedad de periodistas privilegiados del poder.

En un acto por demás aberrante, Lanata fue declarado huésped de honor en Guayaquil por esa clase de guardianes del establishment, padrinos de los celadores del status quo que se niegan a desaparecer; y fue condecorado por “su aporte a la libertad de expresión”. Pero, ¿en qué ha aportado la libertad de expresión del periodista Lanata? Evidentemente a sembrar el odio entre hermanos, a incentivar la separación de clases, a defender a los grupos oligárquicos que, como en Ecuador, vieron sus bolsillos perjudicados ya que se les terminó el recreo de evadir impuestos, se les acabó la fiesta de vivir burlándose del fisco, de creerse por encima del bien y del mal, de sentirse superiores y una raza con abolengo, de creer que su sonrisa era la única que podía existir, que el pobre no podía sonreír y ser feliz.

La rata Lanata, aquel que  se infla el pecho (más que la panza) al desafiar a la justicia y, como ahora gobierna el pana neoliberalista de la derecha, simplemente no se presenta a las audiencias a las que es citado tras ser demandado por “difamación y falsedad ideológica”, aquel que es ejemplo en Guayaquil de lo que los periodistas deben hacer (arrodillarse ante las oligarquías y defender sus espacios de poder para servirse) para ser condecorados.

Bien decía el periodista argentino (aquel que nunca será condecorado por el oligarca alcalde de Guayaquil), Rolando Graña en una de las tantas disputa con la rata Lanata: “La puteada de unos (contra nosotros) es periodismo independiente, cuando los llamas asesinos mediáticos, eso es un ataque a la prensa independiente“.

O siendo más duro, pero necesario, el también periodista argentino, Luis Ventura, refiriéndose a Jorge Lanata increpó: “Vos no tenés huevos, vos no tenés huevos porque es muy fácil tirar y después pedir disculpas como lo hiciste muchas veces porque sos un cagón, un gordo cagón, lo has demostrado a lo largo de toda tu vida. Regaste de cheques sin fondos a 300 laburantes que dejaste en la calle y te escapaste como una rata, esa es la verdad, porque sos una rata”.

Es necesario que la opinión pública conozca a quiénes condecoran los grupos de poder que se han servido del pueblo y que nunca lo sirvieron. Que sepan que la condecoración no fue a un simple periodista, no, fue a uno de sus perros guardianes protectores del status quo, de aquellos que por un plato de mendrugo han vendido su dignidad y que se escudan en el oficio de periodista para difamar, desprestigiar, insultar, denigrar, golpear la dignidad humana a la espera que sus padrinos vuelvan a ser el Gobierno de las élites y con ello recuperar los privilegios del poder para servirse y nunca servir.

Soy La Junta

Foto: Expreso Ecuador

Alejandro Álvarez Tapia
Periodista, Licenciado en Ciencias de la Comunicación Social, con 16 años de experiencia en medios como radio I99, El Universo, Generamedios, Sistema Oficial de Información El Ciudadano (prensa radio y televisión). Investigador. Estratega comunicacional. Estratega en crisis. Social media. Life Coach.

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