Regresamos de un feriado largo y colorido, no solo por la colada morada, sino porque esta vez puso su toque de sabor un entendido en feriados. En su vasto conocimiento el banquero Lasso nos muestra feriados de carnaval, feriados bancarios y largos feriados de los difuntos, auspiciados por la Tarjeta American Express de Banco de Guayaquil. Con su acostumbrada táctica, agazapada y ruin, de tomarnos por sorpresa a la gente honesta, pretendió aprovechar el feriado para embarrar con sus secuases de la prensa panameña, al Vicepresidente Jorge Glas en el caso de corrupción de Petroecuador.

Pero esta vez no nos cogió distraídos, pues los jóvenes nos activamos rápidamente a través de las redes sociales. Dejamos nuestro momento de descanso, de playa o de cualquier actividad recreativa para defender la dignidad de la patria que no puede verse pisoteada por intereses golpistas, repitiendo el guión de Michel Temer en Brasil. Estas acusaciones son parte de una estrategia de la prensa mercantilista, para desprestigiar al Gobierno que más ha combatido la corrupción sistémica del viejo y caduco Estado Neoliberal.

Por eso, si queremos hablar de corrupción, hagámoslo con claridad y desde un imperativo ético que no obedezca al doble rasero de la política de la derecha. La corrupción es un fenómeno sobre el cual se asienta el sistema capitalista. Eventualmente, podríamos decir que existen empresarios honestos y no lo dudo. Pero en términos históricos, la riqueza se produce a partir de la explotación del hombre por el hombre y casi siempre guarda un pasado oscuro.

Existen dos espacios que debemos delimitar para esta explicación: lo público y lo privado, cada uno de ellos con sus propias reglas del juego.

Lo Público.- viene del latín Publica relativo a las rentas del Estado, de ahí la denominación de República. En este ámbito se generan los recursos a partir de los tributos del pueblo. Tiene un fin social, para atender las necesidades de las mayorías. Los actores de este espacio son los funcionarios públicos, quienes administran los bienes y recursos del Estado, por eso están sujetos a fiscalización. En esta esfera radica el poder político.

Lo Privado.- es el espacio de las iniciativas particulares que persiguen el lucro y aumentar la riqueza de un patrimonio. El principal actor aquí es el empresario que es dueño de un medio de producción con capital propio y se desenvuelve en la dinámica cambiante del Mercado. Ellos gozan de poder económico.

Cuando los actores de la segunda esfera, es decir los empresarios, mezclan negocios con política, es la fórmula perfecta de la corrupción. En ese momento, mediante sobornos, coimas, influencias, políticas monetarias, se benefician del poder político para amasar grandes fortunas y multiplicar sus ganancias. En otro momento podemos revisar dos ejemplos de aquello en la Sucretización de la Deuda y el Salvataje Bancario en Ecuador.

Por lo general, el poder político, ha sido asaltado por este grupo minúsculo de la sociedad (élites gobernantes). En el Ecuador esas élites tuvieron partidos a través de los cuales llegaron al poder por la vía del voto desde el retorno a la democracia en el 79 (PSC, ID, PRE, DP, PSP). Su ideología es de derecha, social demócratas, pero también en lugar de ideología tienen prácticas mafiosas. Y lo que es peor, siempre tratan de reeditarse en nuevos nombres como CREO, Madera de Guerrero. Pero no importa qué traje vistan, siempre sirven a los mismos amos: la banca, transnacionales y el mercado.

Muchas veces, las leyes establecen tipos penales para cada caso de corrupción. Sin embargo, las leyes no pueden regir para un sistema-mundo cuya columna vertebral es la corrupción. Un ejemplo global es el tráfico ilícito de drogas, que es el negocio capitalista por excelencia. (1)Porque no paga impuestos; (2) porque se maneja enteramente con las reglas del mercado; (3) porque no está sujeto a control de calidad alguno; (4) porque no paga seguridad social. La pregunta es ¿dónde van a parar esos dineros? Esos dineros van a parar a paraísos fiscales. El señor Abdul Waked, dueño del períodico La Estrella, conoce mucho del tema, así como Lasso conoce de Feriados.

Entre iguales se arriman. No importa si su fortuna provenga de arrebatarle los ahorros a los ancianos o del lavado del narco; no importa si de los diamantes sangrientos de África o de las guerras genocidas en Siria o Libia. Lo que sí está claro es que son muy unidos, más que nada cuando se trata de tirar lodo a los procesos soberanos de los pueblos, como Ecuador.

¡Qué coincidencia! Justo cuando el Presidente Rafael Correa Delgado, propone un Pacto Ético continental, todas las élites, desde Ecuador hasta Panamá, se ponen a temblar. No pueden permitir que un pequeño país se convierta en la amenaza contra la corrupción estructural que lava el dinero en los países del norte y deja la pobreza en los países del sur.

En ese contexto, sabemos que lo que está en juego es la opción entre dos sistemas: continuar con el socialismo del Siglo XXI o regresar al capitalismo desalmado del pasado. En esta elección no nos van a confundir. Podrán tener los canales y periódicos que quieran, pero nosotras estamos con la Revolución Ciudadana y el Pacto Ético, para dar el gran salto a una cultura política de transparencia, donde la juventud constituye la mayor reserva moral de la nación.

Marcela Cevallos
Asambleísta Nacional (a). Tiene 28 años, es ingeniera agroindustrial, ambientalista, animalista y sobre todo ser humano. De Santo Domingo de los Tsáchilas al mundo. Le gusta viajar y se apasiona por el desarrollo sostenible. Actualmente cursa una maestría en Cambio Climático y Negociaciones Internacionales. Coordina la Red Nacional Ambiental Juvenil, RENAJU.

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