Ya lo dijo José de San Martín “No hay revolución sin revolucionarios; los revolucionarios de todo el mundo somos hermanos”, hermanos de sangre, porque en la Patria Grande, se han gestado grandes luchas, luchas por nuestra independencia y por nuestra libertad.

Este sentimiento de hermandad y solidaridad ha estado siempre presente, al menos en mente, cuando uno de nuestros países ha sufrido los embates de los malos políticos, de la injerencia extranjera sobre nuestras políticas, guerras civiles o los igualmente deletéreos efectos de políticas entreguistas que solo han ocasionado una profundización de la pobreza y de la inequidad social.

– Es que sí, todos vivimos o experimentamos en algún momento político una u otra crisis migratoria, económica, social, militar o aquellas que las ONG’s llaman crisis humanitarias. Aquellas crisis, cuyo resultado es consecuencia de malas decisiones políticas, de aquellos inescrupulosos, poco preparados y ambiciosos pseudo-líderes que nos han gobernado en algún momento.

No se puede hablar de crisis en la región sin pensar en el hermano país de Venezuela, un país amigo el cual vive actualmente una de aquellas tormentas sociales de las cuales los ecuatorianos en algún momento hemos tenido el disgusto de experimentar. Si bien inmiscuirse en la política interna de otro país es siempre un tema delicado, al ver el impacto que tiene la crisis venezolana en la coyuntura política actual ecuatoriana, estamos en la obligación de buscar y exponer datos que sustenten una correlación positiva o negativa entre ambas naciones.

– La Venezuela de Hugo Chávez, durante la bonanza petrolera de años pasados demostró que pudo cumplir algunas de sus metas planteadas hasta el año 2013. La FAO reconoció que Venezuela disminuyo el hambre y la pobreza extrema en más del 50% y recibió un reconocimiento por parte de la UNESCO por haber reducido el analfabetismo a niveles nunca vistos en aquel país. Si bien estamos seguros que existirán algunos logros más, es imposible hacerse de la vista gorda que aquel país, el fundador del socialismo del siglo XXI en la región ha fallado en muchos aspectos, sumiendo al país y a sus ciudadanos en una de las peores crisis económica, migratoria y humanitaria de su historia.

El origen de esta crisis y al igual que en muchos países de la región empieza desde la falta de infraestructura productiva no petrolera y una industrialización tardía que no termina de despegar.

Estos factores, sumados a la falta de planificación gubernamental, el utópico rol del Estado como motor único y principal de la economía, la crisis del sector agrícola en contraposición con sectores considerados más rentables, la inseguridad civil y las disputas políticas han sido la amalgama perfecta para desmoronar al que gigante petrolero.

Para muchos la solución es obvia, dejar el modelo primario exportador y reemplazarlo con un modelo económico basado en la producción de bienes con alto valor agregado, con el fin de sustituir importaciones y diversificar las exportaciones. Este modelo requiere de grandes esfuerzos por parte del Estado, los mismos que parten de la generación de un ambiente adecuado para la innovación, el desarrollo tecnológico, la trasferencia de tecnología y finalmente el encadenamiento productivo.

Aquí es donde radica mi mayor preocupación por la situación que atraviesa Venezuela y es donde Ecuador toma la mayor distancia con el vecino país.

– Como parte de un proyecto de investigación analizamos los principales buscadores científicos y aquellas bases de datos internacionales que nos dicen que tan bien o que tan mal estamos en referente a la producción científica y la generación de conocimiento los países del continente americano.

Venezuela y para mi sorpresa (y decepción como creyente de algunos de los procesos socialistas y progresistas de la región) es el país que más ha decrecido desde el año 1996 hasta el año 2015. Los datos del Scimago, del Web of Science y de Scopus demuestran un decrecimiento significativo de -56% en relación a la producción científica regional mientras que el Ecuador es el país que más ha crecido en todo el continente americano alcanzando un significativo 160% de aumento en relación al año 1996 (figura 1).

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– Basados en la producción per cápita de documentos científicos citables y el porcentaje de crecimiento que estos representan en relación al total global, Ecuador se sitúa en el segundo lugar del continente americano, mientras que Venezuela nuevamente ocupa el último lugar dentro de la región (Figura 2) con un decrecimiento del 40% en relación al año 1996.

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Estos datos evidencian que el Ecuador ha tomado con seriedad el cambio del modelo económico, aquel modelo primario exportador que debe ser doblegado por un modelo basado en la generación de recursos renovables con alto valor agregado en oposición a Venezuela.

Una adecuada inversión de las ganancias petroleras en temas de salud, investigación, infraestructura vial, seguridad, educación básica y superior de calidad así como en varios ejes de desarrollo tecnológico como Yachay o las miles de becas disponibles para ecuatorianos, son algunas de las principales armas para combatir la dependencia económica absoluta y emprender el camino hacia el progreso.

– La mayor diferencia entre ambas naciones es sin duda el giro que el Ecuador ha tomado en relación a cambiar un modelo económico caduco por uno más moderno, basado en la innovación y el desarrollo tecnológico, sin embargo, diferencias fundamentales como el crecimiento económico anual, la inflación mes a mes o la deuda externa del país, son indicadores los cuales corroboran nuestra teoría de que el Ecuador ha sabido diferenciarse de su contraparte Bolivariana.

Es por eso que el uso arbitrario de aquel cliché político que establece que vamos rumbo a lo que es Venezuela actualmente no es acertado, teniendo más efecto sobre el miedo colectivo que sobre la realidad local.

Finalmente creemos que cualquiera que sea el presidente electo de los ecuatorianos en febrero de 2017 deberá dar continuidad a las políticas implementadas por el actual gobierno y que han demostrado ser eficaces en relación al cambio del modelo económico.

Foto: Secretaría Nacional de Comunicación- Ecuador.

Esteban Ortiz
Ecuatoriano, Progresista, de izquierda moderna y moderada, ecologista contumaz, amante de la naturaleza, el Ecuador, Quito y en sus tiempos libres se dedica a la medicina y a la investigación. Formado académicamente en Ecuador, Canadá, USA, actualmente realiza el Doctorado en Biomedicina en Barcelona, España.Es un Salubrista ad hoc, defensor de la teoría de desarrollo económico basado en el Conocimiento. Habla de política cuando es necesario, defiende la verdad y trata de ser objetivo, le cabrea la corrupción, las injusticias y la desmemoria colectiva.

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