William y Roberto Isaías son dos banqueros prófugos de la justicia ecuatoriana por el delito de peculado, luego de que sus bienes incluido Filanbanco, fueron incautados por el Estado en 1999, posterior a su participación en el conocido feriado bancario, que congeló los depósitos de los ecuatorianos dejándolos sin su dinero lo que originó una masiva migración hacia Europa y Estados Unidos. Ahí Lasso, también banquero, creó más de dos millones de empleo… En Barcelona, Milán y Nueva York, todo un logro…

A pesar de tener deudas pendientes con la ciudadanía y con la justicia ecuatoriana, no solo que no han trabajado en una respuesta responsable por su delito por el que son requeridos a Estados Unidos, país donde viven actualmente, sino que existe una operación permanente, digitada desde las barbas de los hermanos Isaías para afectar la Imagen del gobierno nacional y ahora, en la coyuntura política contra el binomio de Alianza País.

Esta telaraña que se teje desde Miami y extiende sus redes hasta Ecuador, incluye medios de comunicación, periodistas y generadores de opinión en redes sociales, supuestos activistas políticos, abogados, sacerdotes y representantes oficiales que negocian incluso con organismos internacionales para que intermedien por ellos ante el gobierno ecuatoriano.

Es tan obvio que no resiste análisis:

Los casos de corrupción han reventado afuera o con gente ligada a los servicios de inteligencia de USA. Fernando Villavicencio, reconocido informante, La Estrella  de Panamá, medio ligado al narco lavado de dinero y finalmente el bullado caso Odebrecht, que terminó siendo un boomerang para la derecha Ecuatoriana. Todos vinculados a los villanos de siempre.

Sobre este último caso, nadie me ha sabido explicar por qué la justicia USA investiga una empresa brasileña por casos de corrupción en Latinoamérica. ¿Quién designó a este país como juez internacional? ¿Cómo es que no respetan la soberanía de los organismos internos de Brasil y acceden a información especial difundiéndola parcialmente? ¿Acaso su moral les da derecho de ser los redentores del nuevo mundo? ¿Ya frenaron de bombardear países por petróleo, terminaron con su estrategia armamentista de sangre por recursos naturales, cerraron la inhumana cárcel de Guantánamo, entregaron a todos los corruptos y delincuentes que se esconden en sus fronteras? La repuesta es no.

La tranquilidad y mesura del gobierno ecuatoriano han descolocado a los artífices de  la operación mediática sobre el caso Odebrecht, lamentablemente para ellos, el principal involucrado es el socio estratégico de Guillermo Lasso, Mauricio Rodas. Así que el tiro les salió por la culata.

Se sabe que en el equipo cercano a Rodas existe un aparato paralelo de corrupción y tráfico de influencias que llegan hasta los límites de su familia.

Esta es una verdadera red de influencias dirigida directamente por el hermano de Mauricio. Si la prensa mercantilista, siempre  tan dispuesta a investigar la *corrupción* quisiera realizar una investigación seria, debería partir por preguntar por las anomalías que se han generado en los contratos de la solución vial Guayasamin y en las licitaciones de los Quito cables, proyecto por el cual, hace poco, ciudadanos perjudicados hicieron caer su sangre al piso de la Plaza Grande, en protesta ante la impotencia de ver su esfuerzo expropiado ante una desatinada decisión municipal.

Dos asesores “ad honorem” de Mauricio Rodas, como ya lo dije coideario de Lasso con su alianza electoral SUMA- CREO, han manejado más de 35 millones de dólares en sus cuentas personales durante los años en que Rodas ha sido alcalde de Quito y uno de ellos registra viajes a Brasil con el burgomaestre. Brasil, por si hace falta aclaraciones, es el país sede de Odebrecht empresa acusada de corruptora y que tiene en Ecuador como único contrato la construcción del metro de Quito.

Pero volviendo a la estrategia mediática, el plan es sencillo, atacar al corazón de la revolución ciudadana, intentar salpicar de corrupción a todos y desvirtuar el proyecto a partir de casos. La estrategia no es nueva, ya les resultó en Argentina, Brasil y dejó en la cuerda floja a Bachelet en Chile. Esta siempre mezcla  ficción exagerada con realidad.

Nadie puede negar que casos de corrupción existen en todas las esferas y niveles pero esto es amplificado por los medios de comunicación de derecha para usarlos como caballo de Troya, con el fin de  frenar las reformas e instaurar gobiernos que garanticen el predominio neoliberal.

Si esto no es así, explíquenme: ¿Por qué nunca más se habló de casos de corrupción en Argentina y Brasil, considerando que en ambos países las nuevas administraciones han sido nefastas para los intereses de la gente y en donde sus nuevos gobernantes no son blancas palomas?

Foto: Diario La Hora

Patricio Mery Bell
Periodista chileno con estudios de especialización en Alta Gerencia Pública, consultor político internacional. Autor de tres libros de investigación periodística, director y fundador del medio electrónico http://www.panoramasnews.cl asesor de dos campañas presidenciales chilenas, asesor de munipalidades, senadores, diputados y altos funcionarios de gobierno en Chile.

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