Antes de que la candidatura de Cynthia Viteri fuera oficializada, y en medio de un caos de la derecha del que los socialcristianos se llevaron el crédito con una supuesta “UNIDAD” que dejó fuera a sus adversarios políticos de la misma línea, Jaime Nebot aclaró que Cynthia es “el hombre” para gobernar el país. Sin embargo, Viteri ahora insiste en resaltar que es la única mujer en la papeleta electoral.

La primera mentira de Cynthia Viteri es justamente esa, pues en la papeleta existen dos mujeres más que pugnan por la vicepresidencia del país. El egoísmo socialcristiano hace que la candidata desconozca la trayectoria de las otras postulantes y las invisibilice, como acostumbran hacer sus coidearios con quienes piensan distinto o no consideran competencia, dentro de una trayectoria política llena de mentiras.

Cynthia Viteri intenta dividir al país en una polarización de forma, pues trata de generar la percepción de que la decisión popular solo puede basarse en el machismo si votan contra ella y el feminismo si es a favor. Parece una burla a la inteligencia del pueblo que ahora “maternalice” el voto cuando fue favorecida en varias ocasiones para convertirse en legisladora sin que en ninguna de las ocasiones en que fue electa cumpliera sus promesas de campaña.

Su condición de mujer se ha visto vulnerada por su partido cuando le exigió guardar silencio ante los crímenes de género generados en el gobierno socialcristiano que incluyeron violaciones, asesinatos, torturas y desapariciones a luchadoras sociales que estaban en desacuerdo con la política de Febres Cordero. Realmente es mejor pensar que fue obligada a ser encubridora a creer que lo hizo por voluntad propia, callando su conciencia ante el dolor de madres, hijas y hermanas de las víctimas.

Ser mujer va mucho más allá de construir una imagen estética que sirva de decoración del despacho de hombres con poder bancario y empresarial, supera el hecho de recibir órdenes y presentarse como redentora express en campaña electoral. Se trata de mantener un discurso real de soluciones prácticas ante las problemáticas existentes en el país y no repetir palabras populistas alineados al “pan, techo y empleo” que terminaron siendo demagogia y una burla a los sueños de los ecuatorianos.

Lo más doloroso es quizás recordar, cada vez que ella ofrece cadena perpetua para los asesinos de mujeres y niños, que sus jefes socialcristianos desaparecieron a dos inocentes criaturas y han dejado a su familia en el infierno de no saber dónde se encuentran los cuerpos de sus amados Santiago y Andrés Restrepo. Una doble moral y un doble discurso que supera todo límite ético solo puede ser embanderado por una representante de lo más nefasto de la política en Ecuador.

El ejercicio de los derechos de las mujeres no puede ser tomado como un juego ni una palestra política para devolver el poder a un sector acomodado de la sociedad. Ella no entiende nada de ser jefa de hogar mientras se busca la manera de mandar a los hijos a la escuela y que no falte comida en un hogar. Ella no comprende el dolor de ver a un hijo partir para buscar un mejor futuro en otro país por la falta de empleo o el robo descarado de los ahorros de toda una vida por parte de un banco. Quien hoy quiere dividir a las mujeres es la misma persona que vive en una burbuja de lujos otorgados por los favores dados por los hombres de su partido al que defiende por mantener su alto nivel de vida.

No se puede permitir bajo ningún concepto que un discurso tan hueco cale en las mujeres que luchan a diario por sus familias, las mentiras de Cynthia Viteri son incontables, pero el poder de enfrentarlas lo tenemos los ciudadanos el próximo 19 de febrero, cuando enterremos de una vez sus farsas en las urnas y sepultemos su demagogia con dignidad, quitándole el voto que ella espera ganar con falacias socialcristianas.

Silvia Rosas
Activista política de izquierda. Con 28 años es especialista en temas de análisis político económico, líder juvenil y fundadora del Movimiento Revolución Rural. Presidenta ejecutiva de la Fundación SAC de atención a grupos vulnerables. Cree profundamente en los cambios sociales que vive América Latina y respalda por completo a los gobiernos progresistas de la región.

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