En la guerra y en el amor todo se vale y definitivamente lo que vivimos los ecuatorianos a vísperas de una elección presidencial es más cercano a una guerra que a una justa contienda democrática. Es entendible que los medios supuestamente independientes hagan uso de su aparataje comunicacional para dar espacios AAA a los políticos de oposición en una relación de 9 a 1, acorde a sus intereses mercantiles. Es también entendible que aquellos periodistas financiados por los grandes actores hegemónicos mundiales, tengan que cumplir con su línea editorial y atacar a todo lo cercano o remotamente cercano al progresismo latinoamericano.

Lo imperdonable viene de la mano de aquellos que ejercen la mentira y las malas prácticas políticas a manera de estrategia electoral.

Jaime Nebot, Cynthia Viteri y gran parte de la oposición vienen replicando sistemática y metodológicamente, a manera de aves de malagüero, que vamos camino a Venezuela asegurando que pronto no habrá ni que comer. Andrés Páez por otro lado apareció en televisión nacional con un fajo de bolívares, apelando al miedo de “convertirnos en una nueva Venezuela”, ante la falta de argumentos propositivos. Esa es su campaña: el miedo.

Sin embargo, es importante aclarar que esta estrategia no es nueva, pues en una filtración publicada por el portal Wikileaks en el 2007, se evidencia que el desde entonces informante de la embajada nortemericana en Ecuador, Guillermo Lasso, reportaba al gobierno de EEUU el avance de su trabajo para construir una matriz de opinión en la ciudadanía que logre generar temor, a través de una intensa pauta en radios con testimonios de venezolanos sobre una supuesta situación precaria que estarían viviendo.

 

Este tipo de actitud calza perfectamente en las aseveraciones de un grupo de científicos de la Universidad de California, quienes reportaron que los conservadores estadounidenses equivalentes a nuestra endeble derecha votan en base al odio y que sus miedos (infundados) son decidores de aquella decisión.

Mientras escribíamos estas líneas, las redes sociales se alborotaban por la legítima y soberana decisión del Ecuador de negar la entrada a Lilian Tantori quien llegó con una agenda política aceptada por su financista y cercano ideológico, Guillermo Lasso, para “calentar las calles”. Esta practica repetitiva de CREO, busca manipular la mente de los votantes pero termina además desprestigiando al país, al que buscan representar, ante los ojos del mundo. En la primera vuelta fue Ana Mercedes Díaz, otra ciudadana venezolana, que vino a denunciar un supuesto fraude electoral y que generó un espectáculo mediático cuando inventó una persecución por parte del Gobierno para “refugiarse” en la embajada estadounidense en Quito. Todo es un cálculo electoral previo a las elecciones del 2 de abril.

Es que la oposición afincada en el Binomio Lasso-Páez no tiene argumentos a favor de su nefasto plan de gobierno y busca, a través del miedo, sumar votos entre los indecisos.

En respuesta a esta mentira y al efecto destructor que puede llegar a tener en aquellos que las creen, nuestro equipo editorial ha decidido investigar si vamos o no camino a Venezuela.

La redacción de La Junta inició un trabajo serio de investigación, como muestra de un profundo compromiso con la verdad y la ciudadanía ecuatoriana, comparando las diferencias existentes entre los principales indicadores económicos, sociales, políticos, de salud pública y otros que están disponibles en distintas bases de datos mundiales con el fin de entender a qué responde esta lógica comparativa.

En primer lugar, debemos ser enfáticos en que a pesar de que existen similitudes culturales de la región, en casi todos los indicadores revisados, Ecuador dista mucho de la situación de Venezuela, siendo otros países del continente los que muestran mayor similitud con el país Bolivariano.

Sin lugar a duda, los indicadores económicos son los más importantes, es por eso que analizando las diferencias numéricas entre Venezuela y la región llegamos a las siguientes conclusiones:

 

Crecimiento del Producto Interno Bruto

Respecto a las diferencias en torno a Venezuela en términos de crecimiento del PIB (GDP growth) desde el 2006 al 2014, Ecuador difiere de los datos venezolanos en casi dos puntos. El país que más se acerca a la realidad venezolana, en la región, es México.

Índice de desempleo

En el promedio del periodo 2007 a 2015 el índice de desempleo de Venezuela es de 8,1%, siendo superado por Perú con 13%, Colombia y Chile con 11 y Argentina con 9,7%. Ecuador se ubica por debajo de esas cifras con un promedio de 6,3%. En 2016 el desempleo se ubicó en en el 5,4%, una de las tasas más bajas de la región.

Variación de precios al consumidor

Durante el periodo analizado el promedio de crecimiento de precios al consumidor en Venezuela es de 61%, mientras que en Ecuador incrementó 4,3% en los ocho años analizados.

 

Índice de inflación

Cuando calculamos la inflación (Inflation, GDP deflator annual % differences), Ecuador dista mucho más del vecino país, ubicándose en el 4 lugar después de Argentina, Brasil y Bolivia, durante el período analizado.

Endeudamiento público

El endeudamiento ha sido otra línea discursiva de la oposición, sin embargo, mientras que Ecuador es de los países con menor endeudamiento con relación a su Producto Interno Bruto, el país que no solo se acerca a la realidad venezolana (53% a 2015) sino que la supera, es Estados Unidos con una deuda de 107% y su principal acreedor es China.

Violencia

Otra muletilla de la oposición refiere al nivel de violencia e inseguridad que se viviría en Ecuador, sin embargo, las cifras muestran que en la región el país con mayor número de homicidios por cada 100.000 habitantes es El Salvador con una estadística de 103 casos sobre el número de medición, seguido por Venezuela con 90 y nuestro país es uno de los más seguros con 6. De hecho existe una política pública implacable contra la delincuencia que ha hecho que las cifras de inseguridad se desplomen, esto en gran parte se debe al fortalecimiento de la Policía Nacional, algo que podría retroceder de aplicarse la propuesta de Guillermo Lasso de privatizar las instituciones de seguridad pública.


La lista de indicadores es interminable: inversión en salud, educación, producción científica, índices de desempleo, inequidad de género (GII), mortalidad materna, criminalidad, vacunación entre otros. En ninguno nos parecemos a Venezuela como la oposición nos quiere hacer creer.
Lo que nos orilla a la obligación de preguntar a Guillermo Lasso, Jaime Nebot, Andrés Páez y quien quiera que repita el mismo discurso:

  • ¿En qué nos parecemos a Venezuela?
  • ¿Qué indicadores señalan que vamos por la misma vía?
  • ¿Han visto desabastecimiento en mercados o supermercados?
  • ¿Han hecho cola para comprar una libra de harina?
  • ¿Cuántos años más debemos esperar para ser como Venezuela?
  • ¿Es que 10 años no son suficientes?

Por eso, este es un llamado serio a la oposición ecuatoriana a que se debata con responsabilidad sobre el discurso político que repite, sobre la posibilidad de “convertirnos en Venezuela”. Si tienen esa seguridad, deben trascender el discurso de forma y asumir los argumentos de fondo con datos reales como lo hemos comprobado en esta investigación. No es posible generar caos y pánico en nombre de la democracia y la libertad como hemos visto estos días. La política debe tener límites éticos y morales que los candidatos de derecha han rebasado en sus ansias de poder. Por eso los invitamos a comprobar si sus palabras son ciertas con cifras, estadísticas y datos reales que las demuestren, de no poder hacerlo estos políticos le deben una disculpa al Ecuador entero por sus mentiras y la manipulación con la que han manejado un tema tan delicado.

lajunta
Equipo de redacción de La Junta. Espacio democrático de difusión de ideas ciudadanas que analizan la coyuntura política, social y económica de Ecuador y América Latina.

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