Realicé mi año de medicatura rural en una de las provincias que siempre estuvo olvidada de las decisiones políticas del país, siempre manejada por grupos de pseudo-izquierda y movimientos retrógrados como el MPD y todo lo que con eso conlleva; sin embargo, en más de un año de servicio a mis hermanos esmeraldeños he podido palpar el impacto de la política pública actual a favor de los más necesitados que antes debieron vivir el abandono del Estado por su lejanía con las grandes ciudades y las mafias políticas q la administraba. El fin de los feudos políticos y poner un modelo de atención integral de salud (MAIS) a todos los ecuatorianos como política de Estado, ha permitido que mi paso por la hermosa provincia verde sea una maravillosa experiencia de cumplimiento de mi deber profesional como doctora en medicina. Lamentablemente mis colegas de generaciones anteriores, vivieron experiencias distintas tratando de salvar vidas con la miseria que se asignaba a la salud pública del país. Más lamentable sería retroceder en lo ganado y permitir a la derecha cumplir con su propuesta de privatizar de la salud, como se contempla en el plan de gobierno de Guillermo Lasso presentado al Consejo Nacional Electoral.

Entre turno y turno, me he tomado un tiempo para revisar la oferta de Lasso en materia de salud y he quedado perpleja ante la indolencia con la que podría manejarse este derecho ciudadano elemental y cuántas vidas volverían a convertirse en mercancía si se concretaría su propuesta, por eso me he permitido hacer un breve análisis de los puntos que más me llamaron la atención:

La Zona Franca en salud significa privatización

La propuesta establece entre sus actividades la dinamización del sector privado para reemplazar al público y el impulso de la construcción de centros médicos privados que obviamente debilitarán la red de salud pública.

El trabajo de llegar con salud pública de calidad a los sectores históricamente marginados del país no solo que sería detenido sino que experimentaría un retroceso al marginar la participación responsable del Estado y permitir que los mismos operadores que cobran por servicios de atención tercericen el derecho a la salud en el territorio ecuatoriano.

Permitir esta insensatez, que busca beneficiar al sector privado con la eliminación de impuestos como el IVA o a la Renta, traería consecuencias nefastas para los ecuatorianos:

  • Se eliminaría el servicio médico gratuito y universal, trasladando los costos a los sectores populares del país;

  • Los ciudadanos dejarían de ser pacientes para convertirse en clientes;

  • Las enfermedades catastróficas que hoy son atendidas integral y gratuitamente, se convertirían en un negocio de las empresas privadas prestadoras de servicios de salud;

  • Estas mismas empresas tendrán vía libre para subir los costos de los servicios, rebajando de manera inversamente proporcional la calidad de atención y sus productos en venta;

  • Las brechas de desigualdad se ampliarán considerablemente pues mientras los ricos seguirán accediendo a salud de calidad, los pobres accederán a servicios precarios;

  • La prevención no es un negocio para ninguna empresa de salud debido a que una mayor cantidad de ciudadanos enfermos representan un mayor número de clientes y su valor de facturación se eleva considerablemente. Con esa premisa es fácil entender porqué se oponen al etiquetado de alimentos que previene enfermedades como la diabetes, obesidad, colesterol, entre otras. Una persona sana no representa un cliente dispuesto a gastar dinero para recuperarse. Seamos sensatos usted no acude al Médico, Centro de Salud u Hospital si es que no tiene alguna dolencia o enfermedad.

No hay mejor forma de explicar el resultado de esta propuesta que con el ejemplo de costos que dejaría de asumir el Estado y se trasladarían directamente al bolsillo de los ciudadanos, así, la clase media y baja se vería directamente perjudicada:

  • Tratamientos de diálisis y hemodiálisis: aproximadamente 1.400 dólares por paciente al mes. Solo en 2016 el Gobierno Nacional salvó la vida de 6.097 pacientes atendidos integralmente en la red de salud pública;

  • Vacunas a recién nacidos: los precios en consulta privada van desde los 60 hasta los 80 dólares, en total son 18 las vacunas que debe recibir un infante a las que hoy los padres de familia acceden de manera gratuita en los Centros de Salud del Ministerio;

  • Atención en partos: Un parto normal en el sector privado puede costar 1.800 dólares y una cesárea 2.500. El Ministerio de Salud reportó una atención a 160.000 partos en el país durante el 2016;

  • Atención a recién nacidos en termocunas: el costo de una termocuna para cuidados intensivos en el sector privado es de 1.000 dólares diarios, mientras que para cuidados intermedios es de 500 dólares. ¿Los sectores populares pueden acceder a estos costos?;

  • Atención a pacientes con cáncer: Un tratamiento puede costar hasta 20.000 dólares anuales en el sector privado. Los casos más frecuentes presentados son cáncer de mama, cuello uterino, leucemia, tiroides y próstata. Con una salud privatizada estos costos se trasladarían a la economía del afectado y sus familiares, pues el Estado dejaría de pagar a SOLCA el aproximado de un millón de dólares que financian los tratamientos de los ciudadanos.

  • Campaña Pie Derecho: Tamizaje temprano a recién nacidos para detectar hipotiroidismo congénito, fenilcetonuria, galactosemia e hiperplasia suprarrenal congénita, el costo en el sector privado superaría los 500 dólares únicamente el examen inicial, no hablemos del costo que es acarrear con un familiar con una de éstas enfermedades. En el 2013 se tamizaron a 225.436 niños, previniendo discapacidad intelectual en 114 niños, ya que cada niño o niña que ha presentado un caso positivo ha recibido un tratamiento integral totalmente gratuito algo que se perdería en su totalidad y todo el costo será financiado por cada familia, sin poder acceder a éstos tratamientos personas de escasos recursos.

Estos casos muestran lo preocupante que resulta dejar la salud del pueblo ecuatoriano en manos de un sistema de salud reducido debido al fortalecimiento del sector privado, de esta manera, los grupos vulnerables y personas con enfermedades catastróficas quedarían indefensos ante una enfermedad que no pidieron tener y que el Estado ya no querría asumir.

La privatización de la salud en otros países

Hay casos concretos que demuestran que privatizar la salud es una mala decisión. En Colombia, por ejemplo, la red de salud ha sido catalogada como la mafia más grande después de la droga, aunque parezca increíble, pues mientras el dinero se queda en las aseguradoras y prestadoras privadas de servicios (EPS) la gente muere por falta de atención médica en hospitales y clínicas. Usted accede a su EPS según sus condiciones económicas, siendo un sistema tan indolente y poco social.

En México, la falta de inversión del sector privado en la salud ha generado consultorios improvisados que permiten a las clases populares acceder a los servicios a costos bajos, sin embargo esto a dejado a mis colegas ganando sueldos miserables por la necesidad de sobrevivir y la vocación de servicio. 

En España, los costos finales por servicios se multiplican por siete cuando deja de asumir el Estado su papel y lo hacen las empresas privadas, asimismo, los profesionales son explotados en las fundaciones sanitarias pues tienen un 28% menos de médicos por cada 1.000 habitantes que los hospitales públicos, las empresas acaban de ser ineficientes e incapaces de satisfacer la demanda ciudadana; mientras redacto esta nota recuerdo la fotografía de un paciente con posible caso de ébola “aislado” de la gente con sábanas en la puerta de un hospital de Madrid.

He dejado como caso especial a Chile que es uno de los más terribles caminos por los que podríamos seguir, porque en nuestro hermano país se elimina el principio de solidaridad que consiste en que el que más paga subsidia al que menos paga y el sano subsidia al enfermo como es actualmente el servicio en Ecuador. En Chile la seguridad social y la salud pública se manejan con el modelo de las aseguradoras privadas y cada ciudadano debe pagar de acuerdo a su perfil de riesgo. Lo más indolente es que las aseguradoras no solo pueden cobrar lo que quieran sino que pueden negar el seguro a quienes consideren perfiles de alto riesgo como mujeres embarazadas, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

Lo que podríamos perder

Ecuador actualmente tiene un sistema de salud pública que se constituye en un ejemplo para la región, con un reconocimiento por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por el incremento del presupuesto estatal, aumento de la cobertura de salud de enfermedades catastróficas, mejoramiento de la infraestructura y no se podría dejar de menciona los programas éxito para pacientes con discapacidad, siendo éste referente para América Latina y el mundo al demostrar cómo tratar e integrar a la sociedad a toda persona con problemas de discapacidad sea física o intelectual.

Contamos con 27 hospitales repotenciados en todo el territorio nacional; desde Esmeraldas, la provincia desde donde les escribo y en donde orgullosamente laboro en uno de los Hospitales que serán inaugurados en los próximos días, hasta Yantzaza en el extremo sur de la Patria. 

Somos el único país de América Latina con 44 hospitales públicos acreditados internacionalmente por la Accreditation Canadá International y solo un privado de nuestro país tiene la misma distinción, el Hospital Metropolitano de Quito.

Mientras trato de concluir éste artículo pasan por mi mente recuerdos del terremoto ocurrido en Esmeraldas y Manabí el pasado 16 de abril, pues sí, yo me encontraba en ésta provincia y el ser una profesional entregada a su pueblo, a su comunidad, a su profesión me permitió que sea la primera Doctora en llegar a Chamanga, lugar donde fue el epicentro; el Ministerio de Salud llegó con profesional y medicina para atender la emergencia. Ahora pienso ¿Qué sucedería si hay otra catástrofe natural y la salud esté en otras manos?, en seguida me respondo; pues no llegaría nunca porque no hay dinero con que pagar y veríamos como nuestros compatriotas mueren a la espera de una mano amiga que los pueda sanar o aliviar su dolor.

Tenemos muchísimo que perder si dejamos que el plan de gobierno de Guillermo Lasso se convierta en una realidad, la salud no es algo con lo que podamos jugar al cambio y, menos si nos ofrecen algo malo. Con estos argumentos es imposible pensar que se avanzará para bien. Todos tenemos familiares que sufren de alguna enfermedad y podrían quedar en el desamparo absoluto con una esquelética participación del Estado en la cobertura de servicios.

Si gana Lasso el próximo 2 de abril, los hospitales públicos deberemos colgar en las puertas: “Bienvenidos de nuevo al Ecuador del abandono, puede morir aquí si no tiene dinero”.

Foto: www.latinoamericapiensa.com

Referencia: Atención médica en México

Paola Pérez
Quiteña de 32 años, músico profesional con especialización en violoncello; el dolor por ver como sufre el pueblo la llevó a estudiar Medicina en la Universidad Central del Ecuador, siendo dirigente estudiantil y activista política. Cumpliendo con su año de Medicatura rural en la provincia de Esmeraldas la llevó a ser la primera Doctora en llegar al pueblo de Chamanga post – terremoto del 16 de Abril. Actualmente se desempeña como Médico del servicio de Emergencia en el Nuevo Hospital Esmeraldas Sur. Un corazón rojo latiendo por los más desamparados es lo que la motiva día a dia. “Médicos del pueblo para atender al pueblo eso somos."

Un comentario en: Lasso propone privatizar la Salud Pública

  1. Sara

    2017/03/21

    Me suscribo a lo analizado por la distinguida Profesional de la medicina y es tan cierta la privatización que se viene cuando afirma el Sr. Lasso en su plan de gobierno:”Promover la participación del sector privado en financiamiento, construccion y operación de la red pública de hospitales publicos” o cuando dice: “Desinvertir en empresas privadas y compañías donde el estado tenga participación accionaria mayoritaria para ampliar la participación del sector privado”

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