Leer o escuchar la frase “Lo mejor está por venir” para casi todos los ecuatorianos representa una asociación inmediata con el Banco Guayaquil, propiedad del candidato a la presidencia Guillermo Lasso. Pero esto no es casualidad ya que desde el año 2008, justamente previo a la primera candidatura de Lasso a la presidencia del Ecuador, el banco inició una campaña de bancarización nacional denominada “Banco del Barrio”, a través de la tercerización de sus servicios transaccionales y un posicionamiento comunicacional positivo a favor de su dueño con proyecciones políticas.

¿Qué es lo mejor? ¿Qué implica un cambio? Dos términos subjetivos como estos deben ser aclarados porque al parecer van de la mano, el uno como slogan institucional y el otro como frase de campaña. A pesar de que Lasso ha intentado deslindarse del banco para limpiar su imagen ante los electores, la estrategia comunicacional de CREO y del Banco Guayaquil están sincronizadas, inclusive en los últimos días se ha descubierto como se triangulan pagos por parte de ex altos funcionarios de la institución bancaria a CEDATOS dentro de la campaña electoral.

Pero puertas adentro la historia no es la mejor y, sí urge un cambio, en especial para los empleados del Banco Guayaquil que fueron tercerizados y sufren hasta hoy con los bajos sueldos, discriminación e inestabilidad laboral. La propuesta de libertad, seguridad y empleo digno que el candidato Lasso promulga en los medios de comunicación no ha llegado a su banco.

Para muestra un botón, un cajero gana en 2 años el mismo valor que Guillermo Enrique Lasso Alcívar en apenas un mes como director del Banco de su padre, el candidato presidencial por CREO. Es aproximadamente 380 dólares para uno y 8.000 para el otro. Todo esto a pesar de que las utilidades de la institución financiera aumentaron considerablemente en los últimos años:

 

 

En otros cargos inferiores se repite la historia. Un gestor de cobranzas gana también 380 dólares mensuales y un asistente 400 dólares, mientras que los cargos directivos ganan entre 1.800 a 8.000 dólares mensuales. Una brecha abismal entre los familiares de Lasso y sus empleados que son quienes sostienen a la empresa con su trabajo diario.

Pero la realidad fue aún peor para los trabajadores de Guillermo Lasso. Antes de 2008 eran empleados a través de empresas tercerizadoras como es el caso de SEGUSUR S. A., compañía que contrató en el año 2000 a nuestra colaboradora Diane Rodríguez, quien hoy es la primera Asambleísta transexual del Ecuador. Hace 16 años Diane lucía como un hombre pues desconocía su identidad sexual, una semana después de asumir frente a sus compañeros y supervisor que no le gustan las mujeres fue despedida del Banco de Guayaquil en donde laboró dos meses en el área de digitalización de documentos ganando un salario de 78 dólares por mes. Hace poco Diane fue de nuevo discriminada, pues fueron publicadas en las redes sociales a manera de burla, fotos de ella cuando lucía como hombre y que reposan en el archivo del banco.

 

 

Pero esto no termina aquí. En 2007, 2008 y 2009 el Banco Guayaquil incumplió el porcentaje de personas con discapacidad establecido en la normativa jurídica ecuatoriana para la inclusión laboral de este sector social, razón por la que la entidad fue multada con 70.560 dólares por parte de la Dirección Regional de Guayaquil del Ministerio de Trabajo, sanción a la que el Banco y sus directivos fueron renuentes a pagar y acabaron haciéndolo mucho tiempo después.

En 2013 el Ministerio impuso una nueva multa al Banco Guayaquil por el cobro de 787,98 dólares a cada uno de los empleados por concepto de devolución de dinero por un supuesto exceso en el pago de utilidades. Un abuso más de la entidad y de quienes la dirigen.

La inestabilidad laboral es otra de las cartas de presentación de la entidad bancaria que asegura que vendrá lo mejor. Desde 2010 el Banco Guayaquil ha tenido más de 3.900 desvinculaciones laborales de las cuales el 10% corresponden a personas que han sido despedidas intempestivamente. En cifras breves: 390 personas quedaron sin trabajo por decisión unilateral de la institución, 45 fueron separadas por la finalización de su periodo de prueba y las demás por acuerdo de las partes, deshaucio, por voluntad del empleador previo visto bueno, por conclusión de obra, entre otros.

Eso sin contar con la lista de indemnizaciones pendientes que el Banco no ha pagado a sus ex empleados, incluyendo a los que dejó en la calle de un día a otro, la disolución de los gremios de trabajadores que existieron en la institución bancaria, vulnerando su derecho a la libre asociación consagrado no solamente en la ley de nuestro país sino también en la normativa internacional y los miles de corresponsales bancarios del Banco del Barrio que no cuentan con afiliación patronal al IESS.

La campaña de marketing del cambio que propone Lasso es una burla que solapa la verdad del Banco Guayaquil y que contradice la propuesta mediática del candidato referente a empleo. ¿Será que los empleados del Banco de Guayaquil también piensan que lo mejor está por venir?

 

Foto: Rienda Suelta

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Equipo de redacción de La Junta. Espacio democrático de difusión de ideas ciudadanas que analizan la coyuntura política, social y económica de Ecuador y América Latina.

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