En los años 70 el Compañero Presidente era solamente uno, Salvador Allende. Murió asesinado o por mano propia, durante el golpe fascista impulsado por esa oligarquía chilena servil y aún vivita y coleando, brutalmente ejecutado por Pinochet, y cómo no, bajo el manto negro de los Estados Unidos.

Hoy gracias a luchas intransigentes de los pueblos hemos tenido y tenemos en Nuestramérica numerosos compañeros y compañeras Presidentes brillantes, valientes y capaces. Rafael Correa es uno de ellos. No es bueno hacer comparaciones entre compañeros, pero Rafael Correa merece este modesto saludo, en los días primeros días de su valiente retirada del ejercicio en la presidencia. (Solo como dato para los que no viven en el Ecuador, Correa se va con el 62% de aprobación a decir de unos o el 73% de aprobación a decir de otros, después de 10 años de gobierno).

Los economistas formados en las escuelas neoliberales, suelen ser nefastos asesores para nuestros pueblos, o peor aún si son ministros de economía o presidentes de los bancos centrales de reserva. Así los hemos sufrido en los últimos, nada menos, que 30 años. Resulta que el Economista Rafael Correa Delgado se salió de la horma y la norma. A pesar de haber recibido su PhD en Illinois, se le ocurrió que era posible utilizar la economía poniendo el capital al servicio del ser humano y no viceversa. Y así como acuña esa frase y la lleva a la práctica incorporó a nuestro léxico político, otras categorías como “la oscura noche neoliberal”, “la restauración conservadora” “la tormenta perfecta” (refiriéndose a la crisis económica, la baja del precio del crudo y los desastres naturales que sufrió el Ecuador en solo dos años) y otras que son ya utilizadas casi sin citarlo, por varios analistas de izquierda en el continente. No voy a enumerar los logros de la Revolución Ciudadana, solamente baste decir que en diez años el Ecuador cambió socialmente, económicamente, políticamente y hasta geográficamente definiendo límites internacionales e internos, modificando el uso de las aguas con los proyectos multipropósitos y la geografía de laderas y montañas transformadas con las mejores hidroeléctricas y carreteras. Todo ello en solamente 10 años y con los mismos recursos que disponían los gobiernos anteriores.

Todo ello ya se dijo, pero, qué es lo que diferencia sustantivamente a Rafael Correa. Ser coherente entre la teoría y la práctica, eso es lo que lo hace un revolucionario. Ser honesto y ético. El coraje de sacar a la base de Manta, al representante del Banco Mundial, de cantarle las verdades al FMI, de sacar a la Embajadora de los EEUU por malcriada, de dar asilo a Assange en nombre de la libertad de expresión de los pueblos y de enfrentarse a los medios de comunicación (boletines ideológicos de los banqueros y de los otros codiciosos) en nombre de esa misma libertad de expresión de los pueblos. Pero, y tal vez menos espectacular pero sostenido, generar riqueza para redistribuirla a obreros, campesinos, empleadas domésticas, amas de casa, desvalidos, discapacitados, en incluso garantizó estabilidad dando de ganar a empresarios patriotas y también a los banqueros. Ese es el tema y qué difícil parece hacérselo recordar a los electores y votantes. Es parte de los desafíos para el futuro cercano. Mantener la Revolución Ciudadana con los triunfos electorales, haciendo entender que esas políticas públicas de los grandes beneficios, se deben al coraje de Rafael y su gobierno. Claro, por supuesto, que hay cosas en las que discrepamos, como por ejemplo uno que me chocó mucho, el tema del derecho al aborto para las niñas y mujeres violadas. Y discrepo por varias razones, pero una me preocupa por encima de todo y es no respetar la laicidad del estado en este tema, e informo que soy católico y discípulo de la Teología de la Liberación, justamente por ello creo en el libre albedrío que tenemos como don, los seres humanos.

Compañero Presidente, vienen tiempos sumamente complejos. La guerra de baja intensidad callejera que usa la derecha en Venezuela es el ejemplo más horroroso en América del Sur. No basta con la buena voluntad para continuar la Revolución Ciudadana.  Se requiere de mucho coraje también y estamos seguros que Lenín Moreno lo tiene, así como lo tiene el Presidente de la Asamblea Nacional, José, Pepe, Serrano. Es muy fácil ceder ante las tentaciones de la derecha que pide el cambio de la ley de comunicación o las reformas tributarias. Combinación nefasta si se diera en el sentido que ellos lo piden. Hay que conciliar, hay que dialogar en todo aquello que defienda los intereses de las grandes mayorías aún hoy desposeídas. Cualquier concesión en contra de los pobres será peligrosa y traerá divisiones que aprovecharán los feroces vendedores de la guerra. Estamos seguros que la dirección del Presidente Moreno será la correcta, así como estamos seguros que la alerta que significó la segunda vuelta electoral nos ha puesto a todos a tensar nuestros mejores esfuerzos para garantizar la continuidad del proceso.

Querido Compañero Presidente Rafael Correa, Usted como pocos tiene la película clara de lo que se puede venir. Estamos seguros que continuará en la política de una u otra manera. La derecha internacional odia las reformas y los cambios exitosos y sobre todo posibles, porque la Revolución Ciudadana es una revolución posible y en ello radica su peligro. La pérfida Odebrecht y su mil veces anunciada lista, pende como espada de Damocles sobre muchas cabezas del Continente y probablemente del mundo. Deberemos ser firmes en la defensa del Estado de derechos, de la ética y contra la corrupción, pandemia de fines del siglo XX y del XXI. No se dan dirigentes de su talla todos los días, Compañero Presidente, pero Usted está presente y sabemos que no dejará de combatir donde quiera que esté. Hasta luego, disfrute de unas vacaciones revolucionarias largas y tranquilas, con su esposa y sus hijas e hijo. Descanse, el Ecuador está en buenas manos, y aquí en la Patria Grande y en la pequeña, lo esperamos en la trinchera que Usted decida y en la que más se lo necesite. Abrazo.

Luis Varese
Fue periodista, corresponsal de guerra en Centroamérica. Tiene estudios en antropología. Participó en la Revolución Nicaragüense con el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Durante 24 años fue funcionario del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. En Ecuador fue asesor del Ex Ministro del Interior, José Serrano y hoy escribe como analista político sobre América Latina.

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